domingo, 4 de junio de 2006

CHINOISERIES


Oriente en el cine contemporáneo


De acuerdo a la definición de E.Said, el orientalismo es una práctica discursiva compleja por medio de la cual el Occidente “produjo” el Oriente a base de un sistema de conocimientos que enfatizaba las diferencias entre los dos.

Se puede rastrear, por tanto, una corriente orientalista que traspasa la cultura europea contemporánea desde el siglo XIX. Y es que el arte y la literatura modernos surgen precisamente de una huida de su propia realidad circundante, con lo que se produce una evasión hacia lo desconocido, hacia lo primigenio, hacia lo exótico.

Y en las porcelanas y las sedas, los jardines y las piedras de jade, los milenarios secretos y la sabiduría ancestral, se podía encontrar ese espíritu de rebeldía contra la sociedad burguesa, instalada en el pragmatismo y ajena al arte.


Épater le bourgeois!

Bajo esta máxima comenzó una tendencia artística, esencialmente literaria y pictórica, en la que se planteaba un rechazo de los valores burgueses de la utilidad y el pragmatismo, de forma que surgen nuevos valores “modernistas” basados en la intrascendencia, en la belleza sin utilidad, en l’art pour l’art.

Y, claro, ¿cómo evadirse de la sociedad burguesa? ¿dónde encontrar esa melancolía en la que la belleza supere el pragmatismo burgués? ¿dónde encontrar - en definitiva - esa sociedad no contaminada, más primitiva y exótica?

La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

Nos responde la famosa princesa de la boca de fresa de Rubén Darío, que intenta huir de su realidad para satisfacer su deseo. Y estamos, cómo no, ante el gran tema de la modernidad: la frustración del hombre contemporáneo al no poder llevar a cabo sus anhelos en una sociedad que no lo comprende. La realidad y el deseo.

Por tanto, el artista contemporáneo puede asumir dos vías: la lucha o la huida.

Multitud de autores han intentado luchar contra los mecanismos de la sociedad occidental. Sin embargo, al intentar liberarse de los obstáculos impuestos por el horizonte burgués, el artista ve su deseo insatisfecho, con lo que llega a la frustración, al destino trágico.

Otros autores optan, no obstante, por un destino no menos trágico: el de la huida, el de la evasión. Y aquí es donde encontramos esa tendencia orientalista que llega hasta hoy.


El oriente de ocasión

Sin embargo, lo oriental no es en nuestros días lo desconocido, lo exótico, lo antiburgués.

Es difícil caminar dos manzanas sin encontrar tres bazares chinos llenos de budas de plástico y mandalas luminosos, donde te llevas el oriente a tu casa por un euro.

Y es que lo que fuera símbolo de lo espiritual, de lo inútil, de lo bello, es hoy símbolo del nuevo capitalismo, con riendas y espuelas, que nos llega en contenedores que inundan el mercado de chinerías de ocasión.


Los bosques de bambú

Parece mentira, por tanto, el éxito de la tendencia orientalista del cine actual, que se empeña en continuar mostrando ese mundo tradicional, primigenio, exótico.

Quizás los autores orientales anden buscando en su propia cultura una solución al galopante capitalismo que crece en los mercados de Oriente.

Desde esa perspectiva, autores como Zhang Yimou dedican gran parte de su obra a mostrar el sabor tradicional, las costumbres perdidas, esa espiritualidad trastornada en el trasiego de las últimas décadas. Además, lo hacen con las mismas características que los artistas de finales del XIX: esteticismo y espiritualismo.

Es paradójico además que, con esta fórmula aparentemente antiburguesa, Zhang Yimou se haya convertido en uno de los principales motores de la industria cinematográfica china, con superproducciones de gran presupuesto.

En la misma línea pero con interesantes matices, encontramos a otro de los autores orientales más reconocidos, al coreano Kim Ki Duk, que muestra en sus películas la sociedad contemporánea, adentrándose en un estudio de los comportamientos del hombre actual en una sociedad que conserva tradiciones ancestrales junto a un arrollador pragmatismo burgués.


Do you like pinneaple?

Quizás el autor oriental más adaptado a la nueva sociedad sea Wong Kar Wai, que, sin abandonar el esteticismo, asume la realidad contemporánea, indagando en algunos de los temas universales – el amor, el tiempo – sin caer en los tópicos orientalistas del siglo pasado.

Aparentemente superficial, infinitamente pretencioso, profundísimo esteta, Wong Kar Wai se alza como autor de películas con sabor oriental, pero exentas de la filosofía de baratillo habitual en las producciones de sus colegas.

Los platos tradicionales de la protagonista de El camino a casa (Zhang Yimou, 1999), se convierten en la comida rápida de Chungking Express (Wong Kar Wai, 1994). El cortejo complejísimo de El arco (Kim Ki Duk, 2005), en la misma película de Wong Kar Wai, se queda en un simple “Do you like pinneaple?”

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué has terminado el artículo? Yo lo veo igual que la primera vez.Sigo pensando que tu introducción es demasiado larga (pero estupenda ), a lo mejor deberias extender mas la parte de cine que se queda un poco escuálida para mi gusto

López