martes, 14 de noviembre de 2006

Perdida

PERDIDA.


Nació con mala marca y lo sabía.

La experiencia le dolió por confirmarlo.

Nunca sería protagonista

de una de esas bucólicas escenas:


Un jardín de facultad

o cualquier parque

y el exacto placer de estar perdida

en el laberinto de los brazos del amante.


La boca de la estación de tren

una noche húmeda de primavera

y el beso deseoso de lengua

y fugaz por la urgencia del retraso.


La cena con amigos

y una mano olvidada en su cintura.


La Noche Buena en familia

y esa silla nueva a la mesa.


Sólo se podían encender cerillas

en alguna habitación cómplice prestada

y, quizás, en un hotel de tres estrellas

en que las sábanas y el aire

tenían el cálido amargor

del sexo sin esperanzas.


Había nacido para ello

y ya nada podía hacer

más que seguir amando más

y a cuantos más, mejor.

2 comentarios:

Araceli dijo...

No es un buen poema, pero quería empezar en este blog con algún poemita mío. Espero que se me perdone la falta de modestia.

Besos.

David Hidalgo dijo...

Bienvenida.
Muy buen poema, esperamos más.