viernes, 19 de enero de 2007

JUSEP TORRES CAMPALANS



Este genial pintor se dio a conocer internacionalmente cuando el exiliado escritor Max Aub lo conoció en México y realizó un complejo análisis de su obra. En él, se ponía de manifiesto el importante papel que jugó el pintor catalán en la historia del arte, ya que se le puede considerar uno de los precursores del cubismo y con ello de toda la vanguardia europea.
La obra de Max Aub, titulada con el nombre del pintor, Jusep Torres Campalans, y publicada en 1958, supuso un análisis pormenorizado de la pintura vanguardista y del propio concepto de arte. El autor aporta documentos históricos, fotografías, entrevistas al viejo pintor cubista, e incluso un dossier en el que se reproducen algunos de sus lienzos más interesantes.
La publicación del libro supuso un gran revuelo en el mundo de la crítica artística, ya que el descubrimiento de este pintor modificaba las bases de la vanguardia europea sobre las que se sustentaba gran parte del trabajo crítico.
Muchos no dudaron en alabar a este pintor, alardeando de haberlo conocido en su etapa de plenitud en París o Barcelona. Se comenta que intelectuales de la talla de Alborg o Siqueiros recordaban las anécdotas de juventud de este interesante pintor.
Se organizaron diferentes exposiciones de la obra de Torres Campalans en varias salas de exposiciones, consagrando con ello al pintor catalán.

Al lector atento, sin embargo, no le pasaría desapercibida una frase que escribe Aub en la biografía de Torres: "Al pasar frente al espejo del gran perchero lo vi andando". Tampoco pasaría desapercibida una de las obras de Jusep Torres Campalans, titulada "Autorretrato de Max Aub"
Y es que, poco después, Aub daría a conocer la que se recuerda como una de las bromas literarias más llamativas de la historia de la literatura: el pintor catalán nunca existió, Aub inventó a Torres Campalans, como a cualquiera de sus personajes, pero le otorgó una serie de documentos aparentemente reales, retocó fotografías en las que aparecía el pintor con Picasso, llegó incluso a pintar una gran cantidad de cuadros para las exposiciones.
Ese gran bromista y amante de lo apócrifo que es Max Aub llega con esta obra a una de las cumbres de la falsificación literaria, dando vida -nunca mejor dicho- a este personaje que durante un tiempo se convirtió en el interés de gran parte de la crítica cultural del mundo, y condensando en Jusep Torres Campalans su interesantísima visión sobre el arte contemporáneo.

1 comentario:

©Javier Miranda-Luque dijo...

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