domingo, 5 de agosto de 2007

Patria

Condena.

Nunca saldré del arroyo.
Miento creyéndome fuera.
Sus calles infectas de blanco
me atan al ser sin raíces.

Nací en un pueblo de nadie
tocado por todas las manos,
puta costera, sirena
de muerte en noches de junio.

Se pudren en mí sus pecados.

2 comentarios:

David Hidalgo dijo...

Qué buen poema, Araceli. Me gusta mucho.

lanobil, dijo...

Muy apocalíptica, me gusta. Creo que también te gustarán la mías, eso espero. Un saludo.