miércoles, 18 de julio de 2007

UN TIPO SERIO

René Magritte, "El hijo del hombre"



UN TIPO SERIO
(Variación sobre un poema de Wendy Cope)
David Hidalgo Vernalte


Sí, soy un tipo serio, sosegado,
discreto en el vestir, un poco soso.
Soy sencillo, sensato, cauteloso,
ahorro y nunca bebo demasiado.

Me cepillo los dientes con cuidado,
me abrigo la garganta cuando toso,
digiero con dos horas de reposo
para esquivar las olas cuando nado.

Mastico la comida poco a poco,
remiendo en las heridas cicatrices,
vuelvo pronto, me acuesto con pijama.

Mas pierdo la razón, me vuelvo loco
cuando guiñas un ojo, cuando dices:
“Calla, nene, ¿nos vamos a la cama?”

lunes, 16 de julio de 2007

CARILDA OLIVER LABRA



ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO

Carilda Oliver Labra

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

lunes, 9 de julio de 2007

RAYMOND QUENEAU: Cien mil millardos de poemas

Queneau en un fotomatón



Como uno de los principales representantes del OuLiPo, Queneau se convirtió desde pronto en un impulsor de lo experimental en la literatura. Con obras como Exercices de style, Les fleurs bleues o Zazie dans le metro se popularizó su obra entre el gran público.
Una de sus aportaciones más particulares fue, sin duda, el libro Cent mille milliards de poèmes, que, aunque sólo consta de 10 sonetos, necesita de varios millones de años para su lectura, ya que los versos de los diez poemas son intercambiables entre ellos, con lo que existen 10.000.000.000.000 posibilidades de lectura.

Puedes leerlos todos AQUÍ.
(Eso sí, en francés)

lunes, 2 de julio de 2007

LUIS GARCÍA MONTERO: Primer día de vacaciones

Carlos Ochagavia, "Bañistas en la pileta"



PRIMER DÍA DE VACACIONES

Luis García Montero

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,
los cuerpos bajo el sol.

En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.