jueves, 27 de diciembre de 2007

ANTONIO PORPETTA: Las sirenas

Walmor Correa, "Ondina"

LAS SIRENAS
Antonio Porpetta

Vieron llegar la nave:
como siempre
elevaron sus cánticos pianísimos,
sus murmullos de lluvia y arboleda
que un céfiro brumoso llevaba lentamente
a las sienes morenas de los hombres,
allí, donde se oculta el desconsuelo
y remotos paisajes se atesoran
con el secreto brillo de su azogue…

Vieron pasar la nave:
nadie se conmovió,
nadie se derrumbaba, loco, sobre el agua,
nadie quiso buscar, enajenado,
sus pechos luminosos, sus miradas de jaspe,
sus escamas de fuego y de coral.
(Un hombre entre cadenas,
hermoso como un héroe,
desgarraba con llantos y alaridos
aquel hondo y sereno navegar…)

Vieron como la nave se alejaba
ajena, indiferente,
en calma singladura
hacia islas felices y puertos abundosos,
firme como el destino, libre como el olvido,
desplegadas sus velas al viento y a la sal…

Ausentes, melancólicas,
asoladas de un lívido temor,
dejaron de cantar, envejecieron,
quedaron con los siglos
ignoradas de todos, convertido
en historia dormida su recuerdo.
Y una pobre mañana,
entre un torpe revuelo de peces fugitivos,
diéronse a lo profundo, naufragaron
su pálido esplendor…

Todos los navegantes debieran perdonarlas:
ellas nada querían,
ellas sólo cantaban y cantaban…
Ellas nunca supieron que en sus voces
habitaba la muerte.

lunes, 17 de diciembre de 2007

AURORA LUQUE: Cambio de piel

Norval Morriseau, "Mother of all serpents"



Cambio de piel
Aurora Luque


Humean los volcanes bajo el cielo amarillo
y la serpiente olvida su vieja piel rozada
en las rocas aún tibias.
Así los muslos quieren
reptar fuera de sí. Fricción insuficiente
entre el mundo y el cuerpo: siempre la vieja piel
debajo de la piel.

lunes, 10 de diciembre de 2007

ANATOMÍA DEL BOSTEZO

Charles Robb, The Yawn



ANATOMÍA DEL BOSTEZO
David Hidalgo Vernalte

Paréntesis de labios, puro hueco,
torpes maniobras del silencio a pares.

El compás de la tarde
traza entre tu boca
plácidas redondeces al rumor de la siesta
círculos concéntricos
que amortiguan la vida
como piedra que rebota sobre el agua.


Tras la ventana, el mundo.
La guerra en zancos, la muerte a gatas,
el vaivén de los días
y su cajón de ruidos.

Sordo en las orejas de tu sillón beato,
acaricias el tiempo
como a un gato que gastara siete vidas
creyéndose feliz de no hacer nada.

Un nuevo bostezo.
Un tímido bullir de miembros
que buscan su acomodo.
Los ojos entornados,
la boca bien abierta,
preparada
para las ruedas de molino.