viernes, 10 de octubre de 2008

TOMÁS SEGOVIA, PREMIO GARCÍA LORCA DE POESÍA

Y seguimos con premios, y con premios merecidos. Se entregaba esta mañana al poeta Tomás Segovia el más dotado de los premios españoles de poesía.
Quizás desconocido entre el gran público, Segovia, exiliado en México durante gran parte de su vida, representa, sin duda, una de las voces más propias de la poesía del siglo XX, ya que no se somete a movimientos ni escuelas y utiliza un lenguaje personal entre la expresión de lo cotidiano y la técnica más depurada.
Es, además, un maestro del erotismo en la poesía. Sirvan de ejemplo estos dos sonetos, ilustrados con obras de Jan Saudek:


Jan Saudek, Those days of the sixties


CONTRA MI TACTO EVOCADOR ME AFANO
Tomás Segovia

Contra mi tacto evocador me afano.
Con los más duros y ásperos pertrechos
he trabajado hasta dejar deshechos
por el hierro los dedos de esta mano.

Los quiero embrutecer, pero es en vano;
en sus fibras más íntimas, maltrechos,
aún guardan la memoria de tus pechos,
su tibia paz, su peso soberano.

Ni violencias ni cóleras impiden
que fieles y calladas a porfía
mis manos sueñen siempre en su querencia,

ni mil heridas lograrán que olviden
que acariciaron largamente un día
la piel del esplendor y su opulencia.

Jan Saudek, Country girl


ENTRE LOS TIBIOS MUSLOS TE PALPITA...
Tomás Segovia

Entre los tibios muslos te palpita
un negro corazón febril y hendido
de remoto y sonámbulo latido
que entre oscuras raíces se suscita;

un corazón velludo que me invita,
más que el otro cordial y estremecido,
a entrar como en mi casa o en mi nido
hasta tocar el grito que te habita.

Cuando yaces desnuda toda, cuando
te abres de piernas ávida y temblando
y hasta tu fondo frente a mí te hiendes,

un corazón puedes abrir, y si entro
con la lengua en la entrada que me tiendes,
puedo besar tu corazón por dentro.

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