PERDIDA.
Nació con mala marca y lo sabía.
La experiencia le dolió por confirmarlo.
Nunca sería protagonista
de una de esas bucólicas escenas:
Un jardín de facultad
o cualquier parque
y el exacto placer de estar perdida
en el laberinto de los brazos del amante.
La boca de la estación de tren
una noche húmeda de primavera
y el beso deseoso de lengua
y fugaz por la urgencia del retraso.
La cena con amigos
y una mano olvidada en su cintura.
La Noche Buena en familia
y esa silla nueva a la mesa.
Sólo se podían encender cerillas
en alguna habitación cómplice prestada
y, quizás, en un hotel de tres estrellas
en que las sábanas y el aire
tenían el cálido amargor
del sexo sin esperanzas.
Había nacido para ello
y ya nada podía hacer
más que seguir amando más
y a cuantos más, mejor.
2 comentarios:
No es un buen poema, pero quería empezar en este blog con algún poemita mío. Espero que se me perdone la falta de modestia.
Besos.
Bienvenida.
Muy buen poema, esperamos más.
Publicar un comentario