Condena.
Nunca saldré del arroyo.
Miento creyéndome fuera.
Sus calles infectas de blanco
me atan al ser sin raíces.
Nací en un pueblo de nadie
tocado por todas las manos,
puta costera, sirena
de muerte en noches de junio.
Se pudren en mí sus pecados.
2 comentarios:
Qué buen poema, Araceli. Me gusta mucho.
Muy apocalíptica, me gusta. Creo que también te gustarán la mías, eso espero. Un saludo.
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